Traducción, documentación jurídica y … la otra punta de Europa

Un testimonio lingüístico inesperado

marzo 30th, 2012 | by | croata, diccionarios, hrvatski, serbio, srpski, traducción, uncategorized

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El pasado mes de octubre estuve en la Feria del Libro de Belgrado. Es la más importante de la antigua Yugoslavia y se celebra todos los años. Ya había estado en otra ocasión, pero sólo esta vez descubrí, en una zona algo apartada, la sección dedicada a libros de segunda mano.  Recorrí dicha sección, deteniéndome en cada puesto a curiosear. Y me encontré con esto:

 

 

El Diccionario del idioma literario croata-serbio (Rječnik hrvatskosrpskoga književnog jezika) de Matica srpska y Matica hrvatska, o, mejor dicho, sus dos primeros tomos: A-F y G-K, ambos publicados en 1967. Ya había leído sobre aquel lejano proyecto de Matica hrvatska y Matica srpska, allá en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado.  Ambas entidades decidieron elaborar un diccionario conjunto, de lo que entonces consideraban un único idioma (serbo-croata o croata-serbio). Belgrado asumía el trabajo sobre una mitad (las letras a, b, g, e, ž, z, l, lj, m, n, nj, o, r, u, h y š) y Zagreb sobre la otra mitad (letras c, č, ć, d, dž, đ, f, i, j, k, p, s, t y v).  Después cada una de las partes estudiaría y comentaría el trabajo de la otra, para consensuar el texto final.  El diccionario dispondría de dos ediciones: una hecha en Zagreb, en alfabeto latino, y la otra en Novi Sad, en cirílico. Por su contenido serían idénticas. Serían seis tomos en total, de unas 800 páginas cada uno.

Yo sabía que aquel Diccionario nunca llegó a completarse, pues las disputas lingüísticas entre Belgrado y Zagreb lo impidieron. Pero no sospechaba que tenía en mis manos un testimonio directo de aquella disputa. Al abrir el segundo tomo, cayó al suelo un sobre, cuyo destinatario era un suscriptor del Diccionario en Belgrado. El remitente era la propia casa editorial de Matica hrvatska, y la carta venía fechada el 26 de mayo de 1969:

 

 

He aquí la traducción de la carta:

ESTABLECIMIENTO EDITORIAL DE MATICA HRVATSKA

ZAGREB, Ul. Matice hrvatske 2

Zagreb, 26.05.1969

Estimado camarada:

Por la presente informamos a los suscriptores del Diccionario del idioma literario croata-serbio que el tercer tomo será publicado con un importante retraso por causas de carácter técnico. Como es sabido, los dos primeros tomos fueron objeto de duras críticas, y Matica hrvatska consideró que era su obligación, a la vista de las observaciones manifestadas, reclamar a la redacción del Diccionario que del tercer tomo en adelante se tuviese en cuenta la exigencia de respetar la plena igualdad de la variante croata del idioma literario.

Le rogamos que tenga en cuenta los motivos expuestos.

Le informaremos por escrito de la publicación del tercer tomo del Diccionario.

Saludos cordiales de camarada.

Vera Cvijanović

Directora del servicio de suscripción

El suscriptor de Belgrado nunca recibió el tercer tomo, pues este nunca fue publicado. Al poco tiempo Matica hrvatska denunció el Acuerdo de Novi Sad, de 1954, que había sentado las bases para las reglas unificadas del serbo-croata o croata serbio.

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En torno a la transliteración del ruso

marzo 28th, 2012 | by | ruso, traducción, transliteración, uncategorized

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Una cuestión recurrente en la traducción de documentos rusos es la necesidad de transliterar, es decir, trasladar al alfabeto latino palabras escritas originariamente en cirílico. Lo más frecuente es que se trate de nombres de personas, apellidos, denominaciones sociales, calles, ciudades, regiones, etc.  Y he aquí que no hay una norma fija al respecto, y al final cada maestrillo usa su librillo.

No es mi ánimo aquí entrar a dilucidar si existe a pesar de todo una norma consensuada a la que todos deberíamos ceñirnos (que no la hay), sino más bien llamar la atención sobre esta especificidad del trabajo del traductor del ruso. Y lo que vale para el ruso vale para otros idiomas eslavos que emplean el cirílico, claro está. La idea de escribir esta entrada me vino a raíz de la lectura de una breve pero interesante obra: “Sobre la transliteración del ruso y de otras lenguas que se escriben en alfabeto cirílico”, de Salustio Alvarado (Centro de Lingüística Aplicada Atenea, Madrid, 2003).

 

 

 

El autor critica la ausencia de un sistema apropiado de transliteración al español, debido a lo que denomina el “ayuno de eslavidad” que nos afecta.  Esto implica que coexisten diversos sistemas de transliteración, en un caos impensable en relación con otras familias de idiomas, donde se ha impuesto un rigor y una coherencia inexistentes respecto a los idiomas eslavos. Alvarado entiende que el sistema apropiado es aquel que cumple con el principio isográfico-etimológico, acercándose a la grafía de los idiomas eslavos occidentales. Dentro de los idiomas indoeuropeos hablados en Europa, sólo entre los eslavos coexisten dos alfabetos. En los países de habla eslava y tradición ortodoxa se ha conservado el cirílico, y en los de tradición católica hace tiempo que se optó por el latino. De hecho, el alfabeto cirílico se creó con fines evangelizadores, para adaptarse a los fonemas específicos de los idiomas de raíz eslava. Los idiomas que emplean el alfabeto latino lo han adaptado mediante el empleo de signos diacríticos (ž, š, č, ć, etc) para tener en cuenta esas características especiales. Por ello es bastante sencilla la retransliteración de un idioma eslavo de alfabeto latino a otro cirílico: žaba = жаба. Es evidente que si escribimos “zaba” o “zhaba” esta posibilidad no existe.

Para los que trabajamos con el idioma ruso, está claro que la ausencia de una norma comúnmente aceptada es más bien un inconveniente. Voy a poner un ejemplo:

Цветной бульвар

Es una calle céntrica y bastante concurrida en Moscú. ¿Cómo la transliteramos? Se me ocurren innumerables posibilidades: Tsvetnoy bulvar, Cvetnoj bulvar, Tzvetnoi bul´var, Cvetnoj buljvar, Tsvetnoi bul´var, etc, etc…

En algunos casos, la labor del traductor resulta facilitada si un órgano estatal fija un estándar. Así, al parecer, desde 2010 el Servicio Federal de Migración de Rusia ha fijado una norma de transliteración de nombre y apellidos para los pasaportes de ciudadanos rusos (anteriormente habían regido otras normas de transliteración). Es evidente que en tales casos el traductor ha de ceñirse, a ser posible, a dicha norma. Piénsese en la traducción de un certificado de nacimiento donde el nombre y/o apellidos del interesado aparezcan transliterados de modo diferente al del pasaporte: en teoría podría causar problemas ante las autoridades españolas si se da una importante discrepancia, sobre todo si se trata de apellidos.

Lo ideal, en mi opinión, sería acercar la grafía empleada en la transliteración de documentos a la comúnmente usada por los eslavistas. Me consta que otros países, como Italia, es el sistema seguido. Pero por estos pagos seguimos sin una norma clara y consensuada.

Por último, no olvidemos que tenemos un ejemplo real de coexistencia de dos alfabetos para un mismo idioma: el serbio. Si bien la versión oficial es la cirílica, se emplea muchísimo la latina también, y las normas de transliteración son inequívocas y automáticas.

En definitiva, por tanto, la transliteración es un asunto que nos sigue planteando problemas prácticos. Animo a traductores, lingüistas y el público en general a aportar su opinión sobre el asunto.

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