Traducción, documentación jurídica y … la otra punta de Europa

OOO, ZAO, OAO…¿de qué hablamos?

julio 16th, 2012 | by | código civil, derecho mercantil, oao, ooo, traducción, zao, ЗАО

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Las formas más habituales de las sociedades mercantiles rusas son las OOO, ZAO y OAO. Aquí solo quiero dar un par de apuntes para distinguir bien los tres tipos y proponer soluciones de traducción.

La OOO (Obshchestvo s ogranichennoy otvetstvennostyu), es, como el propio nombre indica, algo parecido a nuestra Sociedad de responsabilidad limitada, o S.L.  Su régimen jurídico está definido en el artículo 87 y ss. del Código civil ruso, y en la Ley Federal de OOO.  En la OOO, el capital social está dividido en participaciones sociales (doli uchastnikov obshchestva). No cabe duda de que, a efectos de traducción, el equivalente apropiado de la OOO rusa es “Sociedad de responsabilidad limitada” (de Derecho ruso, claro está).

Por su parte, la ZAO y la OAO son, en realidad, sub-tipos de una misma forma jurídica: la AO, o Sociedad anónima (Aktsionernoe obshchestvo, regulada en el artículo 96 y ss. del Código civil y en la Ley Federal de AO).  El capital social de la AO está dividido en acciones. La principal diferencia en el régimen jurídico de las ZAO y las OAO reside, precisamente, en que las acciones de la ZAO se distribuyen únicamente entre sus fundadores o dentro de un grupo de personas previamente determinado, mientras que en la OAO los accionistas pueden enajenar sus acciones sin limitaciones (es decir, no requieren el acuerdo del resto de accionistas).  La ZAO no puede ofrecer acciones para su suscripción pública o permitir su adquisición a un número ilimitado de personas, mientras que la OAO sí puede realizar una oferta pública y venderlas sin limitaciones.

En vista de lo anterior, siempre he considerado oportuno traducir ZAO como Sociedad anónima cerrada, y OAO como Sociedad anónima abierta (en definitiva, respetar la literalidad de su denominación en ruso). En Derecho español no existen estos sub-tipos de la sociedad anónima, y la ZAO, por sus características, tiene elementos en común con los de la S.L. española. Pero el adjetivo de “cerrada” ya denota claramente que es una S.A. especial. Las inversiones españolas en Rusia, por cierto, suelen optar por la figura de la OOO o la ZAO, pues casi siempre se realizan con socios extranjeros o locales con los que existe una relación especial, y no es indiferente la composición del accionariado o la distribución de las participaciones sociales.

 

 

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El valor de los clásicos

julio 4th, 2012 | by | clásicos, codificación, obras de referencia, ruso, shershenevich, traducción jurídica, русский, Шершеневич

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Últimamente el trabajo no me permite dedicar la atención necesaria a este blog. Sin duda la práctica diaria de la traducción (jurada, jurídica o de otro género) del ruso (y al ruso) suscita dudas, ideas, soluciones, etc, y todo ello va dejando un poso para futuras entradas.

Hoy deseo nada más hacer una pequeña mención a una obra cuya lectura siempre ha servido de fuente de inspiración: el Curso de Derecho Civil, de Gabriel Feliksovich Shershenévich (1863-1912). La editorial Avtograf, de Tula, la volvió a publicar en 2001. Más o menos por aquellas fechas me hice con ella. Luego, en mis incursiones en librerías moscovitas, he podido ver con alegría que diversas editoriales han seguido publicando clásicos del Derecho ruso (civil, mercantil, constitucional, penal, etc). No soy un especialista en Historia del Derecho, pero sé que Rusia, a finales del siglo XIX y principios del XX, también tuvo su fase codificadora, influenciada por el Derecho continental, y en destacado lugar por el alemán y el francés (una hojeada a la obra de Shershenevich nos hará apreciar sus frecuentes referencias a términos jurídicos franceses, y sobre todo alemanes).

Pero, ¿qué importancia tiene todo esto para un abogado y, sobre todo, para un traductor especializado en temas jurídicos? En mi opinión, es importante tener acceso a estas obras. Claro que en época soviética hubo una continuación, pero primero tuvo lugar una importante y traumática ruptura con el pasado. Y además se impuso una “langue de bois” también en el Derecho, cuyo eco resuena hasta nuestros días. La lectura de textos jurídicos repetitivos y a veces faltos de “sustancia” jurídica (frente a lo que podemos encontrar en otros ordenamientos europeos) se hace algo aburrida y cansina. No quiero resultar injusto, pues mi experiencia profesional y jurídica en Rusia (y la lectura de decenas, centenares de normas que se iban aprobando sin solución de continuidad) se remonta al periodo entre 1997 y 2004, de notable inflación de normas…pero no creo que la situación haya mejorado mucho. Otra cosa a valorar es la doctrina civilística, mercantil, etc, del último decenio (ya hablaré de ello cuando tenga ocasión).

Pues bien, en ese contexto, leer a alguien como Shershenevich es como dejar entrar un soplo de aire fresco (aunque venga de hace más de cien años). La claridad, concisión y exactitud con la que expone los temas es de agradecer. Sin ir más lejos, es el autor al que acudí para despejar mi mente ante del examen de traductor jurado del Ministerio de Asuntos Exteriores. Sirvan pues estas líneas como pequeño homenaje a aquella generación…

 

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