Traducción, documentación jurídica y … la otra punta de Europa

Recursos para el traductor jurídico de ruso (I)

abril 5th, 2012 | by | diccionarios, obras de referencia, ruso, traducción, traducción jurídica, uncategorized, русский

Abr
05

Todo traductor sabe que no basta con conocer el idioma del que traduce: quien traduce traslada el sentido de las palabras de un idioma a otro. Y ahí está la clave, en captar el sentido y saber trasladarlo. Ahora bien, cada idioma es un mundo, pues aparte de su estructura propiamente dicha, existe en un contexto determinado: se desenvuelve en un marco geográfico, cultural y político determinado. Y toda traducción dentro de un área determinada del saber (jurídica, médica, técnica, etc) implica (o debería implicar) un buen conocimiento no sólo de la terminología, sino de las instituciones y lenguaje propios de la materia tanto en el idioma de origen como en el de destino. Todo esto son, en realidad, obviedades que a nadie se le escapan.

La traducción jurídica del ruso ha cobrado impulso en las dos últimas décadas, cuando los intercambios personales y comerciales con Rusia (y otros países donde predomina el ruso) se han multiplicado por razones que todos conocemos. Dicho esto, los recursos de que dispone el traductor jurídico al español son menos numerosos que los existentes para inglés, francés o alemán, por poner tres ejemplos más cercanos. No existe en la actualidad, que me conste, ningún diccionario jurídico ruso-español. Tampoco conozco traducciones al español de textos jurídicos como el Código Civil. El traductor jurídico de ruso ha de recurrir, por tanto, a otros recursos, tales como diccionarios jurídicos en otras combinaciones (ruso-inglés, por ejemplo), textos legales traducidos a otros idiomas, y desde luego los diversos diccionarios electrónicos disponibles. A veces recuerdo al traductor externo al que recurríamos en nuestro despacho en Moscú: un ucraniano afincado en Moscú, con algunos años de experiencia en Cuba. Era un hombre al que apasionaba su trabajo y me consta que estaba elaborando un diccionario jurídico ruso-español (o quizá fuese español-ruso, ya no lo recuerdo). Su temprana muerte nos privó de un trabajo que sin duda hoy resultaría muy útil, pues hubiese sido el fruto de años de trabajo, buscando la palabra justa.

En este contexto resulta útil disponer de obras que faciliten la labor del traductor jurídico de ruso, y en este blog procuraré comentar todas las que caigan en mis manos y merezca la pena reseñar. Comenzaré por un libro de reciente publicación, cuyo contenido es más general, pues se refiere a la traducción del ruso sin adjetivos, pero incluye material sobre la traducción específicamente jurídica. Se trata de Russian Translation: Theory and Practice, de Edna Andrews y Elena A. Maksimova (Routledge, 2010).

 

Aquí solo pretendo hacer unos apuntes sobre cuestiones tratadas en este libro y que sin duda trataré en este blog en otras entradas más específicas.

En el capítulo sobre cuestiones fonológicas y gráficas, por ejemplo, las autoras se detienen en la cuestión de la transliteración (objeto de mi entrada del pasado 28 de marzo) y también en algo muy propio del idioma ruso moderno: las abreviaturas. El empleo de abreviaturas y siglas es una constante, y el traductor ha de disponer de recursos para no perderse en esta maraña. Sería interesante investigar, por cierto, si es una característica nacida en la época soviética o viene de antaño.

Otro de los capítulos está dedicado a las cuestiones culturales, algo muy importante dada la idiosincrasia rusa y a la herencia de un sistema político y social muy distinto del europeo occidental. A título de curiosidad, las autoras destacan la diferencia en ironía y sarcasmo entre la prensa rusa y la inglesa. Esto no es aplicable a la traducción jurídica, pero bien es cierto que la prensa escrita rusa tiene un “tono” bien específico: basta con leer los titulares del diario Kommersant, por poner un ejemplo.

En el capítulo sobre tipos de textos las autoras llaman la atención sobre una ventaja de la que dispone el traductor de ruso: el gran número de obras literarias varias veces traducidas a los más diversos extranjeros. Muestran hasta cinco diferentes traducciones de un mismo párrafo de una misma obra. Esto no deja de ser un privilegio, pues nos permite contrastar diversos textos y juzgar las diversas opciones empleadas. A este respecto, hay que observar que el número de traducciones de obras literarias rusas (sobre todo clásicas) al español ha aumentado muchísimo en los últimos años (espero no equivocarme, esa es mi impresión personal cada vez que voy a las librerías), por lo que el “corpus” del que disponemos los traductores crece y se enriquece. Esto vale también, por qué no, para la traducción jurídica, y para todo tipo de traducción.

La obra contiene un capítulo sobre cuestiones morfológicas y gramaticales, donde tratan diversos temas. Me detendré brevemente en un par de ellos. Por un lado, está la cuestión, tan importante en los idiomas eslavos, del aspecto del verbo. El correcto uso de los aspectos perfectivo e imperfectivo es sin duda una de las dificultades del ruso, y el traductor ha de ser capaz de entender los matices que en cada caso implica el aspecto. Las autoras mencionan los fallos más frecuentes de los hablantes no nativos de ruso. Otro tema, este muy propio del lenguaje jurídico, es el del empleo de participios, muy frecuente en ruso, y que da lugar a oraciones larguísimas, que en muchos casos se han de fragmentar en dos o más oraciones al traducirlas al español para que el texto ( y el lector) “respire”. Son problemas que uno va aprendiendo a resolver con la experiencia.

Otra apreciación interesante dentro de esta breve pero útil obra es la de la importancia del uso de diccionarios monolingües. Como indicaba más arriba, no existe ningún diccionario jurídico ruso-español, pero aunque existiese, su uso se debería complementar con el de un buen diccionario jurídico ruso. Cuanto más completas sean las entradas, mejor. El traductor jurídico, al que se le presupone formación académica en Derecho, debería conocer bien los dos ordenamientos jurídicos en los que trabaja. La buena comprensión del término jurídico en el idioma de origen, es decir, saber captar su sentido específico dentro de aquel ordenamiento, es la labor fundamental y primera del traductor. Y para ello es clave el diccionario monolingüe.

De especial interés es el capítulo del libro dedicado a la documentación jurídica.  Como dato interesante, de los 120.000 licenciados de universidades rusas entre 1908 y 1916, 35.000 lo eran en Derecho. Las autoras destacan este dato como ejemplo del interés por las ciencias jurídicas en la Rusia pre-revolucionaria.  Esto me hace pensar en otra cosa: el esfuerzo que se está haciendo en los últimos años para recuperar y reeditar obras de clásicos del Derecho civil, mercantil, penal, constitucional, etc…de gran importancia, pues no hemos de olvidar que en Rusia también se inició una labor codificadora y sistematizadora del Derecho en el siglo XIX. En los clásicos encontraremos los traductores, además, un lenguaje jurídico, a mi entender, ágil y rico, algo que se agradece pues el lenguaje jurídico moderno en Rusia (y esto lo sabe bien quien traduce certificados, formularios, etc) adolece a veces de los defectos de la langue de bois de tiempos pasados.

Las autoras se centran en las construcciones preposicionales propias de los textos jurídicos, así como en el uso de participios, gerundios y derivados verbales. El texto jurídico comparte muchas características con el científico y académico, y en el libro encontramos diversos ejemplos esclarecedores. No mencionan, por otro lado, un fenómeno que “carga” en exceso los textos jurídicos rusos: las constantes repeticiones. Es indudable que el traductor ha de evitarlas, pues debe acercar el texto lo más posible al estilo del idioma de destino.

El libro incluye un capítulo final sobre la revisión y edición de traducciones. Desmenuza una traducción al inglés de un artículo del Código de Familia, y llama la atención sobre algunos errores, incluso graves, lo que una vez más hace pensar en la importancia de la revisión.

Prometo que mis próximas entradas serán más breves…he aprovechado la ocasión que me brindaba esta obra para apuntar diversos temas que sin duda merecerán mi atención, y que espero den lugar a comentarios y discusiones.

 

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Julio Piñel es abogado y traductor-intérprete jurado de ruso. Tras años de ejercicio profesional del derecho, su interés por las lenguas y la experiencia acumulada en diversos ordenamientos jurídicos le han llevado a desarrollar su faceta de jurista-lingüista.

5 Responses to “Recursos para el traductor jurídico de ruso (I)”

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  1. Mashenka dice:

    Estimado Julio:

    Qué gran descubrimiento su página! He estado leyendo sus aportaciones y le agradezco que las comparta públicamente. Soy traductora de ruso también, pero no jurada. Sin embargo, me interesa muchísimo este ámbito y he cursado un postgrado de traducción jurídica (EN>ES), ya que desgraciadamente no existe del ruso. Ahora estoy realizando un pequeño trabajo de investigación y la verdad es que me está resultando muy difícile encontrar información sobre el ordenamiento jurídico ruso. Por eso, aprovecho para preguntarle o para que me aconseje a dónde puedo recurrir. Muchísimas gracias.

  2. Martina dice:

    Buenos días, Julio,

    Acabo de descubrir su página y me parece realmente interesante para las personas que nos dedicamos a la traducción del ruso. Hay unas entradas en su blog que resultan de gran utilidad.
    Precisamente ahora estoy preparándome mejor en el área jurídica y económica, pero claro, como ya comenta en su blog, no hay manera de encontrar material suficiente. Tengo un diccionario jurídico español-ruso, pero no encuentro ruso-español. Precisamente dentro de poco iré a Moscú y podré aprovechar para visitar las librerías y comprar nuevo material, por lo que quería saber si usted podría recomendarme algún libro en particular que pueda adquirir allí.
    Por cierto, ya me he apuntado el que recomienda de Shershenevich! De verdad que agradecería cualquier sugerencia que me pudiera hacer.

    Muchas gracias de antemano y felicidades por su blog.
    Saludos.

    • Buenas tardes, Martina. Me alegro de que la haya parecido interesante mi blog. Por desgracia, mis ocupaciones no me permiten tenerlo muy al día. En breve voy a poner en marcha un blog jurídico en ruso, para público rusohablante, donde trataré temas de legislación española, que espero también sea de su interés.

      En materia de diccionarios, como usted bien dice, hay uno español-ruso, pero faltan los de la combinación inversa. No he estado en Rusia desde hace un año, pero no creo que en este intervalo se haya publicado nada nuevo. En su momento compré unos cuantos diccionarios jurídicos ruso-inglés, que seguro podrá localizar en su viaje a Moscú. Ahora bien, por mi experiencia como abogado (trabajé en Rusia varias años), le diría que lo mejor, sin duda, es el contacto directo con la legislación, formularios y literatura jurídica en ruso. Le aconsejaría comprar algún buen comentario del Código Civil, leyes sobre sociedades mercantiles, propiedad del suelo,etc. Y desde luego también un diccionario jurídico ruso.

      Por otro lado, yo suelo emplear con bastante asiduidad el diccionario electrónico ABBYY Lingvo (lleva incorporado, entre otras fuentes, el diccionario jurídico español-ruso que usted y yo conocemos).

      Todo lo anterior es imprescindible, sin duda, como lo es disponer de buenos diccionarios jurídicos, modelos, actas y comentarios españoles, pues en definitiva traducimos a nuestro idioma y (esto es igualmente importante) a nuestro lenguaje y estilo jurídicos.

      No dude en contactarme si tiene dudas, sugerencias o comentarios. Puede escribirme directamente a mi dirección de correo electrónico: julio@pineljurado.com

      Saludos desde Barcelona

  3. Martina dice:

    Buenas tardes, Julio,

    Le agradezco mucho su respuesta y sobre todo, el que esté dispuesto a compartir consejos útiles, tomo nota. Creo que necesito leer mucha más legislación en ruso.
    Estaré pendiente de su futuro blog jurídico en ruso, suena interesante.

    Muchas gracias de nuevo y saludos desde Madrid.

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